La Belleza

En este año estamos celebrando el 75 Aniversario de la Junta Central de Herman- dades de Semana Santa de Torrent. Tanto la liturgia y los oficios como su expresión más visual en las hermandades y pasos que acompañan se remontan siglos antes, teniendo como testigo en el S. XVII a Germana de Foix.

Una de las peculiaridades de la devoción y la religiosidad popular es la expresión artística. Desde que Dios puso en el corazón del hombre el sentido de transcenden- cia, la música, la pintura, la escultura o la danza han formado parte de la religión en cuanto unión (lat. religare) con Dios. Hoy, incluso en la cultura de la “Generación Z”, generación posmilenial o copo de nieve (que rápidamente se diluye), es valorada pero también es necesaria una nueva reinterpretación del arte.

La Semana Santa en su conjunto y, particularmente, los actos propios de las Her- mandades de nuestra ciudad, son una oportunidad para dar contenido a la belleza y a la estética de nuestra fe católica. Una cultura donde la imagen y el sentido de perfección y orden gozan desde siempre de una alta estima: iglesias, composiciones musicales, pictóricas o escultóricas. La imagen es, pues, algo propio de nuestra cul- tura cristiana ya que la belleza y la estética, en órdenes distintos, nos acercan a Dios. La belleza en cuanto motriz del afecto y/o sentimiento; la estética en cuanto orden y virtud. Por decirlo de otro modo, corazón y cabeza.

En este tiempo os invitaría a vivir la expresión religiosa y cultural de la Semana Santa Torrentina como impulsora de nuestra religión. No es cuestión de boatos, en el sentido peyorativo de la palabra; ni ostentar o lucir, sino buscar lo esencial y desde ahí darle un nuevo sentido. Les pongo un sencillo ejemplo. Las flores o belleza de los pasos no tienen otro valor que ensalzar la imagen y el misterio representado; cuidemos exquisitamente lo externo para que nos ayude a elevarnos a Dios desde el mensaje implícito en cada paso de cada Hermandad. Cuidemos lo pequeño para llegar al Grande.

 

Varios autores cristianos, tanto de España como de otras latitudes, nos hablan de cambio de paradigma cultural o de crear una contracultura contemporánea. Mu- chos de ellos utilizan una expresión que me llamó la atención hace unas semanas: la cultura minimalista cristiana. Muy pobremente explicado sería volver a lo fun- damental, principal y básico de nuestra fe. Aprovechemos nuestra extraordinaria Semana Santa para volver a redescubrir y revitalizar la belleza y la estética de nues- tra fe y que, desde el domingo de Ramos hasta el anuncio del Resucitado, podamos preguntarnos y afirmarnos en la ineludible confesión de nuestra fe: que Cristo pasó por este mundo haciendo el bien, que entregó su vida por amor, y que resucitando nos ha regalado la vida eterna. ¡Vivámosla!

 ¡Feliz, intensa, bendecida y bella Semana Santa!

 

 

Javier Francés

Arcispreste "Mare de Déu del Pòpul"